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martes, septiembre 01, 2015

Rayuela (Extracto Cap 21)
"Apenas nos separan
unas horas
y unas cuadras
y ya mi pena se llama pena,
mi amor se llama mi amor...

Cada vez iré sintiendo menos
y recordando más,
pero qué es el recuerdo
sino el idioma de los sentimientos,
un diccionario de caras
y días
y perfumes
que vuelven como los verbos
y los adjetivos en el discurso,
adelantándose solapados a la cosa en sí,
al presente puro,
entristeciéndonos
o aleccionándonos vicariamente
hasta que el propio ser se vuelve vicario,
la cara que mira hacia atrás
abre grandes los ojos,
la verdadera cara se borra poco a poco
como en las viejas fotos..."



-Julio Cortázar; Rayuela (Cap. 21)-





"Toco tu boca"
(Fragmento de Rayuela)
Toco tu boca,
con un dedo todo
el borde de tu boca,
voy dibujándola
como si saliera de mi mano,
como si por primera vez
tu boca se entreabriera,
y me basta cerrar los ojos
para deshacerlo todo
y recomenzar,
hago nacer cada vez
la boca que deseo,
la boca que mi mano elige
y te dibuja en la cara,
una boca elegida entre todas,
con soberana libertad
elegida por mí para dibujarla
con mi mano en tu cara,
y que por un azar
que no busco comprender
coincide exactamente
con tu boca que sonríe
por debajo
de la que mi mano te dibuja.


Me miras,
de cerca me miras,
cada vez más de cerca
y entonces
jugamos al cíclope,
nos miramos
cada vez más cerca
y los ojos se agrandan,
se acercan entre sí,
se superponen
y los cíclopes se miran,
respirando confundidos,
las bocas se encuentran
y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios,
apoyando apenas
la lengua en los dientes,
jugando en sus recintos,
donde un aire pesado
va y viene
con un perfume viejo
y un silencio.

Entonces mis manos
buscan hundirse en tu pelo,
acariciar lentamente
la profundidad de tu pelo
mientras nos besamos
como si tuviéramos
la boca llena de flores
o de peces,
de movimientos vivos,
de fragancia oscura.

Y si nos mordemos
el dolor es dulce,
y si nos ahogamos
en un breve y terrible
absorber simultáneo
del aliento,
esa instantánea muerte
es bella.

Y hay una sola saliva
y un solo sabor
a fruta madura,
y yo te siento
temblar contra mí
como una luna
en el agua.


Del Poeta Julio Cortázar




Aplastamiento de las gotas.-
Yo no sé,
mira,
es terrible cómo llueve.

Llueve todo el tiempo,
afuera tupido y gris,
aquí contra el balcón
con goterones
cuajados y duros,
que hacen plaf
y se aplastan
como bofetadas
uno detrás de otro,
qué hastío.

Ahora
aparece una gotita
en lo alto del marco
de la ventana;
se queda temblequeando
contra el cielo
que la triza en mil brillos
apagados,
va creciendo
y se tambalea,
ya va a caer y no se cae,
todavía no se cae.

Está prendida
con todas las uñas,
no quiere caerse
y se la ve que se agarra
con los dientes,
mientras le crece la barriga;
ya es una gotaza
que cuelga majestuosa,
y de pronto zup,
ahí va,
¡plaf!,
deshecha,
nada,
una viscosidad
en el mármol.

Pero las hay
que se suicidan
y se entregan enseguida,
brotan en el marco
y ahí mismo se tiran;
me parece
ver la vibración del salto,
sus piernitas
desprendiéndose
y el grito que las emborracha
en esa nada del caer
y aniquilarse.

Tristes gotas,
redondas
inocentes gotas.

Adiós gotas.

Adiós.



(Poema de Julio Cortázar)